Un rebosante entusiasmo gestado por el Papa León XIV ha empapado los fieles de Francia y España. Muchas generaciones están virando magnéticamente desde la indiferencia o la polarización extrema hacia un nuevo misticismo religioso. El fervor eclesiástico estaba casi apagado y habia sido entregado a la extremaunción por el desquiciado siglo XX . La actual marejada litúrgica lo despierta, es contagiosa, pero el oleaje,como todas las ondas, sucede sin moverse del sitio; se abandona, con bautismos y devociones colectivas, al seguro mareo de la fe. Como había aventurado Robert Brownning en conversaciones del siglo XIX , cuando la brisa era soplada por Voltaire, la incredulidad ilustrada o el malévolo ingenio anarquista, la espumosa ola contraria era la misma, pero en otra dirección : ‘’ canjeamos una vida piadosa con sobresaltos de incredulidad por una vida incrédula con sobresaltos de fe. Antes deciamos que ...
“ Tal vez la historia no sea más que la diversa entonación de unas pocas metáforas ” La esfera de Pascal, J.L.Borges