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Fuentes y afluentes de las identidades

Época paradójica: crecen las pasiones colectivas mientras las identidades se van licuando en las pantallas digitales. Países, culturas y regiones remachan señas identificatorias, exaltan orígenes y ancestros con frenética convicción, pero los sujetos de esta marejada abandonan su intimidad y padecen una perplejidad aluvional. Una especie de zombis, cada vez más ahuecados, se afilian a estas definiciones colectivas que enmascaran el vacío. La carrera hacia el origen, para adueñarse de la historia y los mitos, se ha desatado en escala ecuménica. Es casi una reacción directa a la disolución de identidades personales. Una transformación inevitable: el Yo deriva del Otro y la Otredad se ha fragmentado y cambiado de manera radical. El prójimo de Internet no es el de los templos, los sindicatos o los barrios. Un remolino tecnológico ha disuelto las claves recónditas de la presencia humana. Las infatigables figuras ofrecidas ´por internet no logran dar sustancia a la desolada interioridad del…
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Aventuras y desventuras del populismo

“Creía que la democracia era un caos, ahora sé que es un cosmos “. J. L. Borges En uno de sus estudios sobre el peronismo, el investigador Raanan Rein sostuvo, con minuciosa fundamentación biográfica, la existencia de un inevitable soporte del líder más allá del carisma. No se refería a su ideología, su estrategia o certeza política. Dilucidaba con precisión una segunda línea de conducción que la historia no había considerado con detalle. La exagerada creencia en un vínculo directo de Perón y las masas soslayaba la eficiente espalda política de su coalición, a pesar de que le debía el amplio programa social y político que implementaba. El personalismo obstinado de este movimiento sepultó el reconocimiento de esas figuras fundamentales de segunda fila, y la centralidad autoritaria de Perón fijo el límite de su relevancia. La unificación bajo el resplandor del carisma fue también una trampa, impidió la trasmisión fluida del proyecto que encarnaba. Este análisis del profesor israelí sobre …

La mala salud de hierro del prejuicio

El crimen de Pittsburgh, exasperadamente emblemático del odio a los judíos, expandió ondas concéntricas sobre muchas interpretaciones. Unas de ellas, que ya había sido formulada por Karl Kraus en la Viena antisemita previa al nazismo, indica que el primer envilecimiento es el de las palabras. Ese aviso acusa hoy al alarde violento y su recio desprecio del pensamiento correcto. Muchos ya habían alertado, durante la campaña electoral norteamericana, la evolución en Trump de un lenguaje con giros y metáforas que danzaban con el diablo. Lo mismo borboteaba en Londres o Polonia y Hungría, y se naturalizaba en otros países. Es evidente el ascenso de la agresión y la violencia en consonancia con esta melodía verbal. Aquella retorica electoral de Chávez sobre “fritar la cabeza” de sus adversarios, se rememora como su primer gesto hacia la represión venezolana actual. En el caso de los judíos, esa nube verbal es muy antigua, los nazis solo la remozaron, como describió Víctor Klemperer en …

lejanos hilos del bordado

Lejanos hilos del bordado


Fue Fernand Braudel, un inspirado historiador de la modernidad, quien observo que, en el tiempo, como en el espacio, la masa determina la gravitación. Esta paráfrasis alegórica de la teoría de Einstein permitía ejemplificar que acontecimientos remotos, como las confrontaciones campesinas o religiosas de la Europa antigua o medieval, influyeran en el sangriento siglo XX.Los lazos eran casi fantasmales pero explicativos y sugerentes. Quizás nuestra época, tan vertiginosa, imprevista y ajena a la meditación histórica convencional, es la más propicia para el hallazgo de esas elipses o causalidades curvadas del largo tiempo histórico. Afinidades míticas, sombras remotas o dibujos inconscientes, son formas que ilustran como un friso, iluminan el relieve lejano que sucede en bambalinas. El paralelismo en estas misteriosas causalidades pareciera gestar un multiuniverso.Lo fantástico procura ser simultáneo había intuido la literatura, pero en la amplitud del espacio y …

El porvenir de las ilusiones

El porvenir de las ilusiones


Cuando en 1927 Sigmund Freud publicó su ensayo “El porvenir de una ilusión”, la ciencia era la invicta lanza de la razón, y la religión su adversario mayor. Para su intrépida pasión positivista el conocimiento despejaba el oscurantismo, cada nuevo microscopio apagaba el cirio de una devoción, y el avance sucedía contra la vetusta ilusión religiosa. Se desconocía entonces que esa ilusión estaba atravesada y atravesaba muchas otras. Freud la distinguía como uno de los grandes costos, quizás inevitable, de la busca irracional de consuelo por la especie. Las multitudes la preferían a la inteligencia trabajosa de la ciencia, a cambio los ilustrados solían ser heréticos (dejen el cielo para los gorriones, decían los descreídos vulgares, mientras un filósofo neokantiano se compadecía “los que no tienen cultura, que al menos tengan religión”). No advertían que la creencia era parte de una red más vasta que vinculaba las comunidades, tejía la identidad, y enredaba s…

El secreto resplandeciente de la cebolla

Política: el secreto resplandeciente de la cebolla
Fernando Yurman

      Hasta hace un par de décadas podía suponerse que la notoria torpeza de los ministros, presidentes y gestores políticos contemporáneos era generacional. Se notaba la ausencia de figuras señeras como Adenauer, Mandela, Churchill, Stevenson, De Gaulle, Kissinger, Gromiko, Aba Eban, que más allá de sus notorias diferencias hacían valer un saber, una inteligencia y una habilidad que les daba prestancia de estadistas. Quizás hoy no serían distintos, los rasgos particulares no parecen decisivos. De esos rasgos solo queda la prestancia, ese buscado parecer codificado en pura cáscara. Una de las cualidades más notorias de la actual política de masas es su literal desaparición. No hay política ni masas, excepto como figura retórica, porque las categorías conceptuales caminan sin piso, como las figuras del comics que siguen andando sobre el vacío. Ya no es por la simple caída de los grandes relatos ideológicos, sino por el v…

De los paraisos y los infiernos

De los paraísos y los infiernos


En una de sus luminosas observaciones, el antropólogo Yuval Harari sostuvo que la imaginación otorgo a la especie humana la condición del progreso: el futuro emergió de la posibilidad de imaginar sobre lo dado. La mayor confirmación de esa tesis fundamental sucede actualmente: millones de migrantes, gracias a la globalización de imágenes y noticias, pueden imaginar no ser los pobres o hambrientos que acostumbraban en otras latitudes. Ahí no termina el ejemplo. La imaginación ha permitido amoblar el cielo, pero también el infierno, y ambos influyen sobre la única realidad tangible. El paraíso procurado por los africanos ha significado el infierno para muchos europeos, así como antes el imaginario paraíso europeo fue el infierno de los africanos. La misma imaginación que gesta el progreso también prepara la catástrofe. Esa fatalidad merece analizarse. Mas allá de las promesas y condenas bíblicas, los lugares absolutos de la dicha o del sufrimiento parecen a…

LA ESFERA ENCANTADA

Los escenarios mágicos del fútbol

El circulo, la esfera, la rueda, la esvástica, el redondel, la medalla, son emanaciones de una misma figura arcaica. La curvatura esboza el regreso y sugiere tendencias del universo. Esa vocación es tan hermética como tenaz. Los antropólogos solían encontrar ese arquetipo en las más diversas épocas y culturas, y Jorge Luis Borges ilustro en el cuento “Los teólogos” la pasión sectaria de los “anulares” por esa figura giratoria de la fe. La invocación nietzscheana del Eterno retorno, las especulaciones sofisticadas sobre el tiempo recobrado, los ciclos civilizatorios de Toynbee son algunos conceptos que emite esa fascinación visual.Los indígenas americanos desconocían la rueda, pero no la pelota, como si el primitivo esbozo fuera inexorable para la condición humana, tal como ilustra el redondeado cristo pantocratico o la cruz rúnica, fósiles pictóricos de los anulares. La pelota es solo una de sus derivaciones en el ámbito lúdico. Los mayas la adoptaron …