Un veterano cineasta me confió una vez que las películas hay que empezarlas a ver por segunda vez. Quizás ocurre también con algunas novelas. Sucede con la extraordinaria narración de Sandra Caula cuya densidad invita a repasar sinuosas espirales. La historia transcurre encimada del giro infernal de la sociedad de Venezuela, cuando la cotidianidad empieza a respirar los vapores del hades. Un texto generoso que suscita y sugiere cambiantes puntos de vista . Podría ser ficción, como toda realidad, podría aparentar una biografía o un ensayo, el deslizamiento minucioso de una lupa cotidiana o una especulación subjetiva de cincuenta o sesenta años atrás. Persiste sin embargo su ímpetu como novela, un proyecto de sentido ornado de escepticismo que avanza sin reservas. El suspenso late como un tambor en el bastidor de la historia, sin abandonar nunca la fuerza escénica de cada momento. El punto de vista se multiplica en la pletórica fragmentación, abruma el...
“ Tal vez la historia no sea más que la diversa entonación de unas pocas metáforas ” La esfera de Pascal, J.L.Borges